Para imprimir hacen falta píxeles, no una cifra de DPI
Una copia impresa sale nítida cuando hay suficientes píxeles por cada pulgada de papel. Esa densidad es lo que la gente llama DPI cuando habla de impresión, aunque el término correcto es PPI, píxeles por pulgada. Una foto de 3000 píxeles de ancho impresa a 10 pulgadas (25,4 cm) de ancho tiene 300 PPI.
En sentido estricto, DPI son los puntos de tinta que deposita una impresora, una característica de la impresora y no de tu archivo. Y el campo «DPI» o «resolución» guardado dentro de un JPEG es solo una etiqueta: cambiarlo de 72 a 300 en un editor, sin añadir píxeles, no cambia en nada la copia impresa. Si una web o una tienda te pide «300 DPI», lo que de verdad necesita son suficientes píxeles para el tamaño que has pedido a 300 por pulgada. Nuestra página sobre cómo convertir una imagen a 300 DPI explica esa petición paso a paso.
La cuenta es sencilla: píxeles necesarios = tamaño de impresión en pulgadas × PPI. Si trabajas en centímetros, divide primero entre 2,54. La calculadora de arriba lo hace por ti, en los dos sentidos, y la tabla de abajo recoge los tamaños más habituales.









